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Las emociones. Un tema del que no se suele hablar abiertamente y menos en el entorno empresarial, pero que si supiéramos identificarlas y gestionarlas mejoraríamos nuestra relación con los demás, incluidos nuestros clientes.

Hoy más que darte tips, te quiero invitar a la reflexión. Sé que actualmente tenemos muchos frentes abiertos y por eso pienso que es importante permitirnos un espacio para la observación y análisis sobre lo que estamos sintiendo para que podamos hacernos cargo de ello y gestionarlo de la mejor forma posible por el bien de nuestra salud mental y emocional, la de nuestras familias, clientes y colaboradores.

No me gustan los rodeos, así que voy a entrar rápidamente en materia.

La cultura de la sumisión

Nos guste o no, la cultura de la sumisión es un lastre que venimos arrastrando desde la época de la conquista. La mentalidad de “No te quejes que puedes estar peor”, el servilismo y la creencia de que mostrar vulnerabilidad es sinónimo de debilidad

La mejor forma de erradicar este rasgo en nuestra cultura es empoderando nuestras emociones y para ello el primer paso es aprender a identificarlas. No estamos acostumbrados a identificar el gran rango de emociones que existen, menos aún, expresarlas porque inmediatamente las bloqueamos e ignoramos.

Pareciera que está penado decir que uno está estresado o cansado, que extraña abrazar a alguien o entrar a un establecimiento sin tenerse que preocupar de los protocolos. Pareciera que hay una cantidad limitada de duelo y que, al uno sentirse mal por algo, le quita espacio a alguien más que podría tener “mayor derecho” que uno a sentirlo.

“Date permiso para no estar bien, expresarlo y gestionarlo”

¿Y qué pasa en las empresas?

No olvidemos que las empresas están compuestas de personas y muchas de estas personas que trabajan de cara al público tienen que lidiar con clientes que están pasando actualmente por situaciones de mucho estrés. Clientes que, posiblemente sin darse cuenta, se encuentran con emociones embotelladas, emociones que encuentran una salida desafortunada en una persona al otro lado de la línea, pantalla o mostrador.

La coyuntura actual evidencia lo mal que estamos en salud mental. Exaltarse y explotar es un síntoma de que hay tarea por hacer

En las últimas semanas, he notado un aumento sustancial de incidencias en todos los sectores, muchas empresas están recibiendo quejas con una carga emocional desmedida y es fundamental tomar acción cuanto antes.

Se dice que el consumidor de hoy es mucho más exigente. Pero no olvidemos que por la situación actual, se siente más vulnerable y por tanto además de exigente es también más sensible. Dos ingredientes con una carga explosiva demasiado alta como para no prestarle atención.

En el manejo de conflictos, siempre se empieza por el análisis de uno mismo, por conocer nuestro sesgo, saber qué puede disparar alguna emoción que aparece de repente en una situación. Pues solo a través del autoconocimiento, podríamos hacernos cargo de hacer espacio para las emociones de otra persona, aceptar una opinión distinta a la nuestra o desescalar un momento altamente cargado y convertirlo en una oportunidad de construir una relación.

Tenemos que dejar atrás la cultura de las jerarquías, donde el jefe es visto como una figura dominante que tendrá siempre la última palabra y el subordinado solo se limita a acatar órdenes. Conversa con tu equipo, socios y proveedores acerca de los grandes desafíos y oportunidades que estos tiempos traen.

“Rememos juntos en equipo, no solo para mejorar la salud emocional de nuestros negocios sino también la de nuestro país”

Ejercicio

Sugiero este ejercicio para abrir espacio en reuniones de trabajo, por ejemplo en un zoom. Generalmente, alguien va a preguntar ¿Qué tal todo? Y la mayoría va a decir “bien” o “ahí”. Esto explica que nuestro rango de manejo emocional, es bastante reducido y porque pensamos que cuando alguien lo pregunta es por etiqueta social y no por un real interés.

Puedes empezar tus reuniones utilizando la rueda de emociones de Robert Plutchick. Pide a los asistentes que respondan con una emoción aquí mencionada o cualquier otra.

Imagen: Psicopico

Esto va a:

  • Aumentar la confianza y la apertura en el equipo
  • Nos va a hacer reflexionar acerca de cómo nos sentimos
  • Sentir respeto y empatía hacia nuestros compañeros
  • Dejas de sentirte víctima de tus emociones y te haces cargo de lo que te pasa
  • Te va a equipar mejor para atender clientes y a personas de tu día a día

Practica la empatía

Estamos acostumbrados a que cuando nos cuentan un problema, automáticamente debemos de ofrecer soluciones o brindar un consejo.
Lo que nos dice la empatía (aunque muchas veces se contradiga con nuestro sentido común), es que lo mejor que podemos hacer es escuchar y hacer espacio.

Muchas veces lo que nuestro equipo necesita es precisamente eso, un espacio donde poder decir que tienen miedo de x, y y z, o que les molesta tal o cual situación. ¡Porque está bien sentir! y las etiquetas de buenas o malas emociones las hemos puesto nosotros y la verdad es que no son ni buenas ni malas, solo nos muestran algo a lo que necesitamos traer nuestra atención. Y en estos tiempos de grandes cambios, es preciso estar más conectados a nosotros mismos que nunca.

Quiero cerrar este post con esta frase de E.E. Cummings “Cuando piensas o crees, o sabes algo, te conviertes en muchas personas, pero cuando sientes, no eres nadie más que tú mismo.”

¿Crees que nos estamos permitiendo ser nosotros mismos? Me encantará leerte en comentarios.

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